Llegar a un atraso de esas características no fue algo improvisado. Como tampoco lo sería “la primera vez” de Marina.
El Tiki, un idóneo en excusas, ya había pensado el argumento a dar para que Marina justificara en su casa el pasar la noche afuera. Dirían que tenía un examen y se quedaba a dormir en la casa de alguna compañera que no abriera la boca.
Con eso, el peor escollo, estaría controlado. O al menos eso pensaban.
Marina, siempre previsora, preparó todo lo que tenía que llevar al hotel, tal como lo exigía la situación:
· Camisón para pasar la noche: 1 (él se encargaría de lo suyo)
· Chinelas nuevas: 1 par (obvio)
· Calzones: 2 (por las dudas...... nunca se sabe. Que no vaya a pensar que es una roñosa)
· Desodorante: 1
· Galletitas Lincoln: 1 (por si tenían hambre y no les alcanzaba la plata)
Tohallas, ya no, porque en los hoteles te tienen que dar. Por lo menos en los del Sindicato de Empleados Municipales, cuando Marina iba de vacaciones con la madre era así.
Con todo listo, ya dentro de la habitación, Marina salió del baño hecha una lady.
La ropa bien dobladita en un brazo, camisón, chinelas nuevas, las Lincoln en la mano para que el Tiki vea que estaba atenta a todo, y el Tiki.... donde estaba el Tiki???
El Tiki estaba en pelotas.
Dos horas le llevó al Tiki reponerse. Una de la risa, y otra para conseguir que Marina deje de llorar.
El regreso a casa no fue mejor. Marina, deslumbrada con la novedad de los jaboncitos, y esos cepillitos de dientes, descartables y tan lindos que incluía el polvo-pack, no tuvo mejor idea que llevárselos de souvenir para mostrar a sus amigas, que hasta ese momento, acusaban ser todas santas y vírgenes.
Nunca hay que subestimar al enemigo. Nunca.
El Tiki, un idóneo en excusas, ya había pensado el argumento a dar para que Marina justificara en su casa el pasar la noche afuera. Dirían que tenía un examen y se quedaba a dormir en la casa de alguna compañera que no abriera la boca.
Con eso, el peor escollo, estaría controlado. O al menos eso pensaban.
Marina, siempre previsora, preparó todo lo que tenía que llevar al hotel, tal como lo exigía la situación:
· Camisón para pasar la noche: 1 (él se encargaría de lo suyo)
· Chinelas nuevas: 1 par (obvio)
· Calzones: 2 (por las dudas...... nunca se sabe. Que no vaya a pensar que es una roñosa)
· Desodorante: 1
· Galletitas Lincoln: 1 (por si tenían hambre y no les alcanzaba la plata)
Tohallas, ya no, porque en los hoteles te tienen que dar. Por lo menos en los del Sindicato de Empleados Municipales, cuando Marina iba de vacaciones con la madre era así.
Con todo listo, ya dentro de la habitación, Marina salió del baño hecha una lady.
La ropa bien dobladita en un brazo, camisón, chinelas nuevas, las Lincoln en la mano para que el Tiki vea que estaba atenta a todo, y el Tiki.... donde estaba el Tiki???
El Tiki estaba en pelotas.
Dos horas le llevó al Tiki reponerse. Una de la risa, y otra para conseguir que Marina deje de llorar.
El regreso a casa no fue mejor. Marina, deslumbrada con la novedad de los jaboncitos, y esos cepillitos de dientes, descartables y tan lindos que incluía el polvo-pack, no tuvo mejor idea que llevárselos de souvenir para mostrar a sus amigas, que hasta ese momento, acusaban ser todas santas y vírgenes.
Nunca hay que subestimar al enemigo. Nunca.
La madre de Marina, se llevó la ropa para lavar, y encontró, además de los jaboncitos, los clásicos y delatores peinecitos negros con cartel luminoso que decía "Telo" a viva voz.
Lo que sigue, fue peor que salir del baño con las Lincoln en la mano y ver al Tiki en pelotas. Para que contar?
Lo que sigue, fue peor que salir del baño con las Lincoln en la mano y ver al Tiki en pelotas. Para que contar?

A cuántos artilugios y estrategias debía apelar (con perdón de la palabra) un jóven para convencer a su novia de ir al “Telo”? Eso era despliegue de ingenio, Joder Tío!!!
Admito que el detalle de las galletitas Lincoln me arrancó un lagrimón. También la escena de Marina saliendo del baño en camisón, casi sacada de “Mi novia y yo” (una vieja historieta que aparecía en el álbum Intérvalo).
Por último, el que esté libre de no haberse llevado uno de esos “Polvo-Pack” para alardear con sus amigos por haber pisado un “Telo” por primera vez, que tire el primer peine Mascardi!
El camisón, Marce, era de franela fondo blanco con trencitos de colores. A la rodilla. Ni corto, ni largo. A la rodilla, para hacer más patético el cuadro. Eso si, con el tiempo Marina fue adquiriendo más confianza en sí misma, y tupperware mediante, desde empanadas hasta la famosa pizza uggis, superó la etapa austera de las Lincoln.
Realmente me has hecho reir, me estoy volviendo adicto a estas historias, verdad o no, poco importa, me atrapan desde la primera hasta la última letra, y me terminan arrancando una sonrisa, llena de ternura por la maravillosa Marina. Un beso y me tendrás de regreso.
¡Una epifanía con camisón hasta las rodillas! ¡ Demasiado premio para el atorrante del Tiki, hubiese dicho Lincoln si no estuviera convertido en galletitas en ese momento! Y nosotros, tus seguidores, de acuerdo con Lincoln después de ver tus fotos!!!
Me alegra Juan, que te arranque una sonrisa. Marina la pasó mal, porque la historia es cierta. Gracias por regresar.
Otro beso.
Más que una epifanía, era un oprobio, CEO, con ese camisón! Gracias por tu comentario.
Un beso.
Lo tuyo es impecable M. Impecable como me hacés reir con tu forma de contar las cosas e impecable que hayas llegado en libertad a esta edad sin haber caído presa por homicidio agravado por el vínculo.
Me hacés reir. Mucho.
Besos!
Gracias, RDP. No creas que Marina no lo pensó, peeeeero.... sino, no sería Marina.
Gracias por pasar. Un beso.
GRACIAS POR LA VISITA. UN SALUDO.
Después de la devolución a mi comentario, siento mas ternura por Marina, la sonrisa es por tu forma de relatar tan minuciosa y tragicómica. Con todo mi respeto por el hecho vivido y el recuerdo. No lo tomes a mal, por favor. Me gusta mucho tu forma de escribir. Un cariño grande.
SEBA: Gracias por tu visita y el saludo.
JUAN: En absoluto me cayó mal. Muchas gracias por el comentario.
Un beso.
Relato me dijo, andá a leer a Marina! Que suerte que le hice caso, me leí todo!
Está buenisimo! Muy divertida la manera que tenés de contar las cosas. Cosas trágicas en su momento, lo entiendo, pero que al paso del tiempo tienen esa ternura de la inocencia y la juventud!
Me encantó!
Volveré!
Ufff, en su momento fueron duras, pero con el tiempo, hasta Marina fue evolucionando. Lo que todavía no sabemos si fue para bien, jajajaj. Gracias por pasar, Stella. Te veo en tu espacio.
Un beso.
Hoy me enganche en la historia.
Lo primero que me flasheo, fue con el tema de los souvenires.
No bien entré a la habitación del "JJ" (En los primeros 80 era el Telo de más fama), busque desesperadamente un "regalito" que pruebe que estuvé allí, creo que eso era más importante que lo que ocurriría a continuación.
Saludos
Hermosa historia, que seguiré con atención.
Saludos.
Vos también Silvio con lo de los souvenires? jajajaja. Era casi obligado, quien no? Gracias por pasarte. Te veo por tu blog. Un beso.