El día que no fué cualquiera
Alguien en una casa de Floresta enfrenta una decisión. O se pone a secar la cocina-comedor-recibidor de la casa que en algún momento fue sorprendida por una lluviosa inundación de origen conocido o…
libera las ganas de sentarse a ver la repetición de CSI Miami mientras se toma unos mates con chipá con los pies en el puff para que las medias con deditos blanquinegras no se hagan pelota.
Tratar de que el trapo absorba lo “inabsorbible”, después el dolor de los dedos al retorcer el maldito trapo en la bañera, sumado al anillo de cuero trenzado a mano, artesanía-recuerdo de algún sábado feliz flotando en el agua color marrón, da paso a la obligada pregunta que se hace quien habita una casa en Floresta y cena mate con chipá porque Diciembre será un mes apretado:
libera las ganas de sentarse a ver la repetición de CSI Miami mientras se toma unos mates con chipá con los pies en el puff para que las medias con deditos blanquinegras no se hagan pelota.
Tratar de que el trapo absorba lo “inabsorbible”, después el dolor de los dedos al retorcer el maldito trapo en la bañera, sumado al anillo de cuero trenzado a mano, artesanía-recuerdo de algún sábado feliz flotando en el agua color marrón, da paso a la obligada pregunta que se hace quien habita una casa en Floresta y cena mate con chipá porque Diciembre será un mes apretado:
M: ¿tan roñoso estaba el piso?
Más o menos a la altura donde el oleaje de agua amarronada baña las playas de una caja de cartón llena de boludeces y nostalgia, se recuerdan las risas de aquel viaje en colectivo, la mano amiga, la compañía a la par….
Entonces se vuelve un pantallazo de bajo presupuesto, donde una mina – también de bajo presupuesto- agachada trata de secar el piso y se larga a llorar de rabia sin darse cuenta que el agua se había adueñado de los pantalones de vestir para conquistar un calzón desteñido que triunfal, moja el contorno de un culo blanco que en el verano jamás ve el sol.
Entonces se vuelve un pantallazo de bajo presupuesto, donde una mina – también de bajo presupuesto- agachada trata de secar el piso y se larga a llorar de rabia sin darse cuenta que el agua se había adueñado de los pantalones de vestir para conquistar un calzón desteñido que triunfal, moja el contorno de un culo blanco que en el verano jamás ve el sol.




